Como ya es conocido, cada año, Desarrollo y Asistencia quiere reconocer el compromiso de tantos  voluntarios que durante 5 años consecutivos han permanecido en alguno de los programas de voluntariado de la ONG.

El acto se desarrolló el pasado jueves 26  de mayo,  en la Casa del Reloj y se entregaron placas a 76 voluntarios y a 7 familias voluntarias que participan en el Voluntariado Familiar, un programa que, como sabéis,  tiene el objetivo de promover el voluntariado entre padres e hijos para que aprendan juntos la importancia de colaborar en la sociedad de forma desinteresada.

El evento fué presidido por Dña. Salomé Adroher, Directora General de Servicios para la Familia y la Infancia, del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad quien hizo entrega de las placas junto con D. Pablo Gómez-Tavira, Director General de Servicios  Sociales e Integración Social  de la Comunidad de Madrid , D. José Antonio Sánchez, Presidente de la Fundación Desarrollo y Asistencia; D. Ernesto Cabello, subdirector General de Mayores, Atención Social, Inclusión Social y Atención a la Emergencia y Dña. Elvira Bernaldo de Quiros, Directora de Voluntariado de la Fundación Desarrollo y Asistencia.

José Antonio Sánchez fue quien inauguró el acto dando la bienvenida a personalidades, voluntarios, familias y amigos de DA que se habían reunido para celebrar este homenaje. Señaló que:

“El voluntariado de DA otorga y otorgará cada vez más una respuesta a la evidente necesidad de acompañamiento que tienen las personas más vulnerables. Un trabajo que sale gracias al empuje personal de los  voluntarios,  su entrega a una causa solidaria, y  el compromiso generoso con cada ser humano y con la justicia social, que va más allá de lo estrictamente planificado. Además, añadió, es notable el poder de la amabilidad y del pensamiento optimista, porque los pensamientos positivos engendran palabras y acciones positivas, tan necesarias para los que nos rodean”.

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Con estas palabras dio comienzo a la entrega de las placas a los voluntarios y las familias voluntarias que fueron desfilando por el escenario según iban siendo nombrados.

Pero si algo tiene de característico el día de la placa, es que es un acto para los voluntarios, por eso no podía faltar el contar con el testimonio de dos voluntarios  que nos transmitirán su experiencia y lo que ha significado en sus vidas el voluntariado. Primero cedimos el micro a Mercedes Arrabé, que acababa de recibir la placa por sus cinco años participando en el voluntariado familiar. Mercedes compartió la experiencia de que después de estos cinco años todavía hoy se sigue emocionando al “ver en nuestras salidas a los hijos de los voluntarios, pequeños aún, como cuidan y se preocupan de estos niños, que en algunas ocasiones son mayores  que ellos  y al mismo tiempo como los niños les quieres. Me parece una simbiosis de sentimientos maravillosa y un legado fundamental para nuestros hijos”.

Luego llegó el segundo testimonio, algo un poco más especial. Sebastián Galán, coordinador del Centro de Acogida Puerta Abierta y además es poeta. Los años de voluntariado en Puerta Abierta han influido enormemente en su vida hasta el punto de querer plasmar toda esa experiencia en un poemario llamado “Puertas Abiertas”. Por eso pedimos a Sebastián que compartiera esa experiencia recitando alguno de sus versos y así lo hizo. Una vez más, Sebastián conseguía emocionar al público dejando volar unos versos en un clima que de por sí, ya inclinaba bastante a la emoción.

Y llegó el turno a las placas de honor: Pablo Olábarri, director del Centro de Estudios Garrigues; Ana María Díaz-Oliver, Jefa del Servicio de Responsabilidad Social Corporativa del Hospital  12 de Octubre; Susana Gato, responsable de RSC en Grupo ATRESMEDIA; Jorge Hermida, Presidente de FEVOCAM; Colegio de Fomento Montealto y Colegio Público de Educación Especial Reina Sofía. A todos ellos agradecimos su ayuda y distintas colaboraciones con DA.

Y el acto iba llegando a su fin. Ahora le tocaba el turno a los componentes de la mesa. Primero fue Dña. Salomé Adroher quien dirigió una palabras y habló de la larga relación de apoyo y reconocimiento entre DA y la dirección general a la que representa.

“Sois una identidad que trabajáis con las personas una a una y ese uno a uno, es lo que dignifica el trabajo voluntario que hacéis vosotros”.

Además de dar la enhorabuena a los premiados y celebrar con todos ese trabajo que realizan día a día, señaló también que “en octubre se publicaba en el BOE la nueva ley estatal de voluntariado que lo que hace es recoger esta riqueza de diversidad que tiene el voluntariado en España. Lo que hemos visto aquí ha sido un ejemplo de esa diversidad”. Terminó señalando que “entramos corriendo aquí, venimos de nuestras tareas, pero salimos con energía, pensando que la sociedad es mejor que lo que a veces parece y que merece la pena seguir luchando por extender esta función del voluntariado”.

A continuación, D. Pablo Gómez Tavira tomó la palabra y comenzó señalando “el  privilegio de estar con vosotros, personas que dan lo mejor de si mismas, podrían dedicar el tiempo a su ocio, pero lo dan y lo dan de corazón”. Aludiendo a un dicho que dice “hace más ruido un árbol que se cae que un bosque que crece” dijo como la gente buena muchas veces no hace ruido y que el trabajo de los voluntarios se oye poco. Entre todos tenemos que ayudar a tanta gente que sufre “uniendo nuestras fuerzas los voluntarios y los profesionales y  trabajar juntos para hacer un mundo mejor” . El voluntariado es motor del cambio social, y añadió  “vosotros lo sois porque sois capaces de hacer mucho a cambio de nada”

D. Ernesto Cabello fue el encargado de clausurar el acto. Empezó dando la enhorabuena a los voluntario y enseguida echó marcha atrás en el tiempo recordando los inicios de Desarrollo y Asistencia, unos inicios en los que reconoció  “la seriedad de los planteamientos, la capacidad organizativa”  pero también “la seriedad de los voluntarios y la responsabilidad de todos vosotros porque aquello que se encomendaba, salía adelante”.

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Aquella tarde, cada voluntario podía reconocer en su años de experiencia constituyen un camino lleno de buenos momentos pero no siempre fácil. El ánimo y  el reconocimiento por lo realizado puede ayudar y servir de impulso para seguir dando lo mejor de uno mismo y procurando que ese “bosque que crece” haga cada vez más ruido.