Son muchas las encuestas que nos alertan sobre el rápido avance de la sociedad hacia el envejecimiento. En 50 años seremos una sociedad envejecida y llena de hogares solitarios. La población española alcanzará el próximo año 2017 un punto de inflexión en términos absolutos. Tras crecer levemente en 2016 hasta los 46,43 millones de habitantes, a partir del 2017, el número de personas que viven en España comenzará un descenso que no se interrumpirá en los próximos 50 años, según el INE.

La soledad es ahora objeto de estudio de muchas investigaciones, algunas de las cuales advierten de que la soledad puede llegar a convertirse en una epidemia hacia 2030. La ausencia de lazos familiares y relaciones interpersonales, origina en quien los sufre, daños físicos y psíquicos muy difíciles de remediar en solitario y la soledad se convierte además, en una de las causas principales de aislamiento social.

En DA llevamos 20 años trabajando por aliviar este problema en personas mayores, enfermas, dependientes, etc. Durante el año 2016, dentro del Programa de Acompañamiento en Domicilio, quisimos prestar especial atención a personas mayores que son víctimas de una especial vulnerabilidad social,  por causa del maltrato y/o aislamiento social. Para ello se puso en marcha el voluntariado domiciliario dirigido a personas mayores y sus cuidadores para la prevención del maltrato y el aislamiento social, en colaboración con la Dirección General de Mayores del Ayuntamiento de Madrid. El problema del maltrato a mayores no es nuevo aunque los datos sobre el mismo son muy dispares y aún no existe un consenso internacional sobre su definición, ni sobre los protocolos de detección, clasificación, actuación, o seguimiento.

Según el Dr. Francisco Gómez Alonso, médico especialista en Geriatría, cofundador y expresidente de la Sociedad de Geriatría y Gerontología del Principado de Asturias : “Desconocemos  la dimensión del problema del maltrato a las personas mayores en nuestro entorno, puesto que no disponemos de estudios suficientes, ni de incidencia ni de prevalencia, lo cual nos impide tener una comprensión real del mismo.

El silencio, tanto de las propias víctimas como de los profesionales y de la sociedad en general, es cómplice de los malos tratos. En nuestro entorno, la persona mayor no suele denunciar su situación a causa de su falta de información, de su capacidad limitada de comunicación, de la débil posibilidad de ser creída…

En España, si tenemos en cuenta una población de ocho millones de habitantes mayores de 65 años, se considera que hay una cifra de maltrato del 4 al 5% (que se mueve en varios estudios), siendo posiblemente esta proporción solo la punta del iceberg, es decir, tendríamos entre 300.000 a 400.000  personas maltratadas” en sus formas más frecuentes, como son la negligencia, el maltrato físico o psicológico, o injusticias económica.