Refugiados mitos y realidades

Befriending es un proyecto pionero en España realizado conjuntamente por Rescate Internacional ONG –especializada en la atención a  refugiados- y Desarrollo y Asistencia –especializada en voluntariado-. Iniciado en 2015, pretende acoger y facilitar la inclusión de personas refugiadas en la sociedad madrileña.

El núcleo del proyecto es el vínculo personal que se establece entre personas con necesidades de protección internacional y uno o dos voluntarios, que les acompañan semanalmente en un clima informal y cercano, de modo que les vayan dando a conocer la cultura y peculiaridades de la sociedad española, al tiempo que les apoyan afectivamente en el difícil momento que están viviendo -haber huido de su país, estar pendientes de recibir el estatuto de refugiados, etc.- Es además una oportunidad de facilitar momentos de ocio normalizado a quienes viven en una situación marcada por su condición de huidos en un país desconocido, habiendo abandonado la rutina que tenían en su país.

Hasta la fecha se han acompañado a más de 20 refugiados de diferentes nacionalidades: Ucrania, Líbano, Nigeria, Palestina, El Salvador, Guinea Conakry, Siria, Irak, Afganistán, tanto hombres como mujeres. La mayoría están alojados en alguno de los centros de acogida de refugiados (CAR) dependientes del Estado español, mientras tramitan su condición de asilo, que suele llevar de 6 a 24 meses. Reciben el apoyo de Rescate Internacional ONG en cuestiones jurídicas, búsqueda de vivienda, apoyo psicológico y –cuando lo ven necesario- piden el apoyo del voluntariado befriending de DA.

Cuando se inició el proyecto, la realidad de las personas refugiadas era muy poco conocida en la sociedad española. Seis meses después, la crisis humanitaria en Siria, originaria del mayor desplazamiento de personas después de la Segunda Guerra Mundial, puso el tema en boca de todos. En un primer momento, generó solidaridad y cercanía en la opinión pública, más aún con imágenes tan duras como la del pequeño Aylan ahogado en una playa. Sin embargo, meses después, muchas personas pasaban al recelo y temor tras los hechos acaecidos en la Nochevieja de 2015 en Colonia, identificando refugiado con terrorista.

La realidad de la vida es que había refugiados antes de esta crisis, y los seguirá habiendo después. Que todos ellos han huido de su país por un temor cierto a ser perseguidos o lesionados en sus derechos humanos por el propio Estado que debería protegerlos. Muchos se irán de su país, otros se moverán dentro de él –los desplazados-. En la sociedad de acogida seguramente se les asigne etiquetas confusas: inmigrante, pobre, iletrado… quizás ellos lleguen también con ideas preconcebidas y sospechas. Pero son seres humanos, iguales a los ciudadanos del país al que llegan, que han tenido que romper abruptamente con su vida cotidiana y huir, confiando que la comunidad internacional y tantas personas de buena voluntad les protejan y apoyen.

El conocimiento más profundo de este complejo fenómeno es fundamental. De hecho, hay refugiados que llegan por un riesgo que recae directamente sobre ellos, por algún motivo personal: creencia religiosa, idea política, ser mujer, haber denunciado la lesión de derechos humanos en su país, etc. Sin embargo, son menos conocidos quienes huyen, normalmente en grupo, por vivir en países con un conflicto armado, persecución colectiva o crisis política global.

Sea como fuere, el voluntariado befriending de DA asume el reto de acompañar a personas de otras culturas y mentalidades, con secuelas físicas, psicológicas y emocionales por lo sufrido; y en una situación permanente de incertidumbre sobre si será protegido jurídicamente o no, y sobre la situación en que estarán los seres queridos que se han quedado en su país de origen.

En los acompañamientos semanales crean juntos un clima informal y de cercanía, compartiendo paseos, aficiones, conversaciones, etc. Pero junto a eso, se están convirtiendo en motores de sensibilización y conocimiento de las personas refugiadas entre sus iguales.