El colegio Oficial de Ingenieros Industriales, acogió ayer en su salón de actos la Tribuna Abierta 2018. Este año corría a cargo de Alfred Sonnefeld con el título “El poder regenerador de entusiasmo”. Sonnefeld es doctor en Medicina y en Teología. Como profesor en la Facultad de Medicina de la Universidad Humboldt de Berlín y miembro de la Comisión Ética de la Clínica Universitaria La Charité de Berlín, trasmitió con entusiasmo las nuevas aportaciones de la moderna Neurobiología. Esto le ha llevado a adoptar una postura inconformista ante los numerosos prejuicios de una visión determinista del ser humano. En sus múltiples ensayos y debates nacionales e internacionales sobre cuestiones éticas, invita a la reflexión sobre los verdaderos fundamentos de la grandeza humana y la belleza de una vida lograda. Es catedrático de UNIRprofesor del Máster de Comunicación y Salud en la Universidad Complutense y autor de varios libros sobre el liderazgo ético en los que expone la excelencia del buen líder que sabe asumir responsabilidad y ayudar a buscar una verdadera vida lograda.

Durante hora y media, Alfred Sonnefeld habló sobre temas que habrían dado para mucho más, temas como la necesidad de hacer un mejor uso del cerebro, de su plasticidad, del principio básico de la neurobiología sobre el cerebro: “use it or lose it”, úsalo o lo perderás. “El cerebro humano puede aprender toda vida, no solo en la etapa infantil (…) . Tenemos 100 mil millones de neuronas pero lo importante son las conexiones que hay entre sí. Hay que aumentar el número de conexiones porque de eso dependen muchas cosas ” decía Sonnefeld.

A lo largo de su conferencia, salieron a escena filósofos y pensadores, científicos, médicos y escritores. Todo un desfile de personas que apoyaban de un modo u otro las teorías sobre cómo hacer un buen uso del cerebro y que se hacían preguntas muy profundas sobre la felicidad.

Heidegger por ejemplo, hablaba ya a mediados del siglo pasada sobre dos tipos de pensamiento “un pensamiento calculador y otro reflexivo, o dicho de otra manera, el pensamiento superficial y el pensamiento profundo”. También Nicolas Carr, escritor estadounidense, advierte de que el peligro está en alimentarse solo del pensamiento superficial cuando acudimos a internet para todo y nos vamos haciendo cada vez menos capaces de desarrollar nuestras habilidades y aptitudes complejas porque internet nos lo soluciona todo y nos lo hace todo más fácil. Google e Internet son instrumentos enormemente útiles pero también generan muchas distracciones. La tecnología tiene muchas ventajas pero también hay evidencias científicas que apuntan a una disminución de la empatía de la gente, la teoría es que al distraerse más, al cambiar constantemente el foco de atención, no solo dificulta tener pensamientos profundos, sino que empieza a costar tener emociones profundas, porque las emociones complejas requieren tiempo para que surjan en nuestra mente. (Ver video)

Lo importante, continuaba Sonnefeld, es que cada uno sea capaz de llevar las riendas de su vida, elegir las herramientas que le ayuden a no depender de las constantes distracciones. “Internet tiene tantas posibilidades, tantas alternativas, que es difícil no distraerse y por eso la importancia del saber concentrarse”.

 

Lo fundamental es saber reconocer el riesgo, y esto es algo que en la gente joven no se produce. Lo propio de los adolescentes no es la percepción del riesgo sino la percepción de la recompensa, su cerebro percibe la gratificación y esto es lo que lleva a impulsividad en conductas imprudentes. Hay que ayudar a entender las consecuencias de los actos.

Sistema motivacional

A continuación pasó a hablar de lo que Joachim Bauer,  neurobiólogo, médico y psicoterapeuta y gran inspirador suyo, llamaba el sistema motivacional. Lo definió como una red neuronal que intensifica una conducta humana de bienestar, para que produzcamos las hormonas de la felicidad: dopamina, oxitocina y opiáceos endógenos. La pregunta es “qué es lo que me lleva a producir estas hormonas, lo que me lleva a estar entusiasmado? La respuesta es esta: la mejor convivencia social, el mejor logro de las relaciones humanas, el sistema motivacional se activa de modo especial cuando hay estima, valoración, reconocimiento, gratificación, simpatía, confianza y pertenecía” dijo Sonnefeld.

“Los niños tienen una capacidad de entusiasmarse de entre 30 y 60 veces a día, ¿Qué pasa cuando se hacen mayores? Lo importante es que ese entusiasmo no se pierda y venga de dentro porque es como abono para el cerebro. Es cuando esas hormonas – la dopamina, la oxitocina y los opiáceos endógenos- están regando el cerebro y eso es muy positivo.” También señaló que es fundamental mantener y fomentar la curiosidad y el interés por adquirir nuevos conocimientos, por entusiasmarse con el aprendizaje.

Ser humano es un ser relacional

Por naturaleza el ser humano necesita estar en un ambiente de buenas relaciones, porque el cerebro es social. El ser humano actúa a gusto cuando es reconocido, querido y amado de verdad. Cuando una persona es amada de verdad es una persona dispuesta a hacer muchas cosas.

El filósofo judío Martin Buber, dice: “Yo me hago gracias al tu”. “Los niños necesitan ser hablados para aprender a hablar y si no se les habla, mueren. Dependemos de las relaciones humanas, del amor, de la pertenencia, de la confianza, de la sinceridad.”

Terminó hablando sobre lo que Jean Twenge , Catedrática de psicología de San Diego, expone en un artículo en la revista Atlantic de septiembre de 2017: no es exagerado decir que la Generación Z,  están al borde de la peor crisis de salud mental en décadas . Sostiene que los chicos que han estado conectados toda su adolescencia incluso su infancia, corren el peligro de convertirse en niños infelices.

Por último, y para concluir la conferencia, Sonnenfeld señaló un último principio:    “liderar es invitar, animar, inspirar y entusiasmar.

En nombre de los voluntarios, amigos y colaboradores de Desarrollo y Asistencia agradecemos a D. Alfred Sonnnefel el haber compartido desinteresadamente esta conferencia. También al Colegio de Ingeniero Industriales la cesión de sus instalaciones y al colegio de Ingenieros de Caminos  su colaboración para hacer posible la realización de Tribuna Abierta.