Desde que el pasado mes de enero Reino Unido creó un Ministerio para la soledad, se ha escrito mucho sobre un problema que se ha convertido ya en asunto de estado para algunos países.

El Ministerio de la Soledad se crea ante la realidad de que el 75% de los ancianos en Reino Unido viven solos y que 200.000 de ellos pueden pasar un mes sin mantener ninguna conversación con un amigo o familiar y sin ningún tipo de interacción social.

La situación en España no presenta esperanzas mayores. Se calcula que entre 2018 y 2050 la proporción de personas mayores se duplicará, pasando de 12 a 22%. Según los datos del Padrón Continuo (INE) a 1 de enero de 2016, España continúa su proceso de envejecimiento poblacional alcanzado un 20% de personas mayores de 65 años mientras siguen creciendo en mayor medida la proporción de octogenarios. De los más de 8 millones de personas mayores de 65 años que hay en España, el 20% se siente solo. En menos de 50 años seremos una sociedad envejecida y llena de hogares solitarios.

La soledad ha llegado a convertirse en objeto de estudio de muchas investigaciones, algunas de las cuales advierten de que puede llegar a convertirse en una epidemia en el año 2030. La ausencia de lazos familiares y relaciones interpersonales, origina en quien los sufre, daños físicos y psíquicos muy difíciles de remediar en solitario. Los investigadores admiten que la soledad desencadena respuestas en el cuerpo que hacen enfermar a las personas.

En Desarrollo y Asistencia llevamos más de 20 años siendo conscientes de esta realidad que lejos de mejorar tiende a hacerse cada vez más cruel: en los últimos meses, varias personas mayores fueron encontradas muertas en sus respectivos domicilios, algunos de ellos llevaban meses fallecidos, como el de una persona de 90 años que moría sola en su casa en diciembre de 2016 y que la Policía encontró el pasado verano en Coruña, o el terrible episodio que se vivió en el barrio de San Blas de Madrid, cuando se encontró el cadáver momificado de un señor de 56 años que llevaba muerto cuatro años. Ni familia, ni amigos ni vecinos, les habían echado en falta.

El Ministerio de la Soledad, nace para tomar medidas que ayuden a hacer frente a la soledad en la que viven tantas personas y se impulsarán proyectos para avanzar en esta tarea, pero esta realidad necesita además de una mayor conciencia social. Nos cuestionamos hasta donde ha llegado una sociedad que no se preocupa del bienestar de las personas mayores, y que no pocas veces es el bienestar de sus propios padres o sus abuelos, de sus hermanos, de sus amigos y sus vecinos.

El voluntariado se convierte una vez más, en motor de cambio social. A través de la participación ciudadana, las entidades de voluntariado pueden llegar hasta cada persona que sufre. Con un trato persona a persona, de la compañía y la escucha activa, los voluntarios de Desarrollo y Asistencia ayudan a que disminuyan los efectos negativos que la soledad produce, no solo a nivel emocional, sino en su salud. Según estudios presentados en la 125 Reunión de la Asociación Americana de Psicología la soledad aumenta el riesgo muerte prematura.

Al finalizar 2017, 781 voluntarios ha acompañado cada semana a personas mayores en 25 residencias y a 270 mayores que están solos en sus domicilios.